¿Huérfanos o Hijos de Dios?
Lee las características de un “huérfano” en la columna izquierda a continuación. Marca las tendencias que reconozcas en ti mismo y subraya las palabras o frases que más se apliquen a ti.
En la columna derecha se encuentran las características correspondientes de un Hijo o Hija.
Usa las descripciones del Hijo/Hija como metas a alcanzar durante el curso y más allá.
El Huérfano | El Hijo/a de Dios | ||||
☐ | Se siente solo. Carece de una intimidad diaria vital con Dios. Está lleno de preocupación por sí mismo. | ☐ | Tiene una seguridad creciente de que “Dios es verdaderamente mi amoroso Padre celestial.” | ||
☐ | Ansioso por necesidades sentidas: relaciones, dinero, salud. “Estoy completamente solo y a nadie le importa. No soy una persona feliz.” | ☐ | Confía en el Padre y tiene una confianza creciente en su cuidado amoroso. Está siendo liberado de la preocupación. | ||
☐ | Vive según una base de éxito/fracaso. Necesita “verse bien” y “tener la razón.” Está orientado al desempeño. | ☐ | Aprende a vivir en asociación diaria y consciente con Dios. No tiene miedo. | ||
☐ | Se siente condenado, culpable e indigno ante Dios y los demás. | ☐ | Se siente amado, perdonado y totalmente aceptado porque el mérito de Cristo lo reviste. | ||
☐ | Tiene poca fe, mucho miedo y poca confianza en sí mismo: “Tengo que arreglarlo.” | ☐ | Tiene una confianza diaria en el plan soberano de Dios para su vida como amoroso, sabio y mejor. Cree que Dios es bueno. | ||
☐ | Vive bajo un sentido de obligación ilimitada. Se esfuerza demasiado por agradar. Se quema. | ☐ | La oración es su primer recurso: “Voy a pedirle primero a mi Papá.” Clama: “¡Abba, Padre!” | ||
☐ | Rebelde. Resiste la autoridad. El corazón está endurecido. No es fácilmente enseñable. | ☐ | Tiene la fuerza para someterse. Tiene un corazón blando (quebrantado y contrito). Es enseñable. | ||
☐ | A la defensiva. No puede escuchar bien. Se irrita ante la acusación de ser auto-justo (y así lo demuestra). | ☐ | Está abierto a la crítica ya que conscientemente se afirma en la perfección de Cristo, no en la suya. Es capaz de examinar su incredulidad. | ||
☐ | Necesita tener la razón, sentirse seguro. No puede fallar. No tolera críticas. Solo puede “soportar” elogios. | ☐ | Es capaz de correr riesgos e incluso fallar, ya que su justicia está en Cristo. No necesita ningún “registro” que presumir, proteger o defender. | ||
☐ | Excesivamente confiado o lleno de autodesprecio. Desanimado, derrotado. Le falta poder espiritual. | ☐ | Confía en Cristo y se siente animado por la obra del Espíritu Santo en su vida. | |
☐ | Tiende a una actitud de “puedo hacerlo solo”. Es voluntarioso y obstinado. | ☐ | “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” | |
☐ | Incrédulo. Depende solo de sus dones para hacer ministerio. | ☐ | Confía menos en sí mismo y más en el Espíritu Santo—una relación diaria y consciente. | |
☐ | Tiende a ser ingrato. Se queja, es amargado. Tiene un espíritu crítico. Destruye a otros. | ☐ | Se apoya en el Espíritu Santo para guiar su lengua. Alaba, edifica, da gracias, anima. | |
☐ | Tiende a señalar lo que está mal. A menudo está insatisfecho con algo. | ☐ | No es ciego al pecado, pero escoge enfocarse en lo que es bueno y hermoso. | |
☐ | Chismea (confiesa los pecados de otros). Necesita criticar a otros para sentirse bien. Tiene el “don de discernimiento”. | ☐ | Puede confesar libremente sus faltas a otros. Reconoce que a menudo se equivoca. Tiene deseo de crecer. | |
☐ | Tiende a compararse con otros—lo que lleva al orgullo o a la depresión. | ☐ | Se afirma en Cristo. Su valor proviene de la justicia de Jesús, no de la suya. | |
☐ | Se siente impotente para vencer la carne. No tiene victoria en el corazón sobre los pecados pasados, pero ha perdido su sentido de ser una “gran pecadora”. | ☐ | Al descansar en Cristo, ve cada vez más victoria sobre la carne. Se ve a sí misma como una “gran pecadora”. | |
☐ | Relativamente sin oración. La oración es un último recurso. Ora a veces en público, rara vez en privado. | ☐ | La oración es una parte vital de su día, no confinada a un “tiempo devocional”. Le encanta hablar con el Padre. | |
☐ | Las promesas de la Biblia sobre el poder espiritual y el gozo le parecen una burla. “¿Qué ha pasado con todo tu gozo?” | ☐ | Las promesas de poder y gozo de Dios comienzan a describirla. | |
☐ | Se jacta. Señala sus propios logros por miedo a que otros no los noten. | ☐ | Encuentra que Jesús es cada vez más el tema de su conversación. Se gloría en sus debilidades. | |
☐ | Le preocupa construir un historial de obras que necesita ser notado y defendido. | ☐ | La justicia de Cristo es su “registro”, por lo tanto, se presenta completo en Él. | |
☐ | Desea que otros vean las cosas como ella. Necesita estar en control de las situaciones y de otras personas. | ☐ | Está siendo controlada por Cristo. Ama a otros en el poder del Espíritu, no en la fuerza de su naturaleza pecaminosa. | |
☐ | Busca satisfacción en posiciones, posesiones o pacificadores (ídolos). Algo aparte de Jesús le hace sentir digna, valiosa o justificada. | ☐ | Cristo es su alimento y bebida. Dios realmente satisface su alma. “Y teniendo a Él, nada deseo en la tierra.” | |
☐ | Le falta pasión para compartir el evangelio, ya que su vida cristiana no es realmente buena noticia. Tiende a estar motivada por la obligación o el deber, no por amor. | ☐ | Tiene el deseo de que los perdidos conozcan a Jesús como ella lo hace. Comparte el evangelio, incluso sin la presión externa de un programa. |